Los miedos están, no importa si has sido diagnosticad@ recientemente o si ya tienes años de viviendo con diabetes.
Tanto las personas que vivimos con diabetes como quienes nos acompañan, cargamos con incógnitas que van y vienen. En ocasiones no nos atrevemos a compartirlas por la fuerte carga emocional que representan o porque tememos ser incomprendidos o juzgados por quienes nos rodean.
“¿Qué tal que un día tengo una hipoglucemia en la madrugada y no me despierto?”; “¿Qué pasa si a medio examen me siento mal?”; “¿Cómo estaré dentro de 20 años”?; “¿Estarán bien mis ojos?”; “¿Qué tal si desarrollo alguna complicación?”; “¿Cómo voy a organizarme si algún día tengo un horario laboral demandante?”; “¿Qué pasaría conmigo si hubiera un desastre natural?”; “¿Qué pasa si un día no me doy cuenta de que tengo una hipoglucemia y me desmayo mientras manejo?”; “Qué tal que le pasa algo a mi hij@ en la escuela y no saben qué hacer?”; “Si algún día decido ser mamá, ¿podré concebir sin dificultades?”; “¿Podré controlar mi glucosa de manera adecuada durante mi embarazo?”; “¿Mi bebé nacerá sin diabetes?”…
Es normal tener estos miedos. No obstante, cuando los cargamos en silencio, sin duda pueden hacer que el manejo de la diabetes sea más difícil, ya que no podemos funcionar de manera eficiente cuando nos sentimos amenazados o angustiados. Tratar de ignorar los sentimientos que nos provocan requiere una enorme cantidad de energía para mantenerlos a raya, por lo que nuestra motivación, concentración y relaciones con los demás se ven afectadas. Al mismo tiempo, las hormonas del estrés pueden provocarnos dolor de cabeza o muscular, insomnio, aumento en los niveles de glucosa, cambios de humor repentinos, etc.
¿Cómo puedo reconocer mis miedos sin dejar que ellos me abrumen?
-Lo más importante es permitirnos a nosotros mismos reconocer lo que pensamos y sentimos, de tal manera que seamos capaces de ponerlos en palabras para trabajar con ellos.
-Saberse escuchado y comprendido. Compartir tus miedos con aquellas personas que sabes que te escuchan (familia, amigos, especialistas, otras personas con diabetes, etc.) es fundamental, ya que ellos pueden ser de gran apoyo si saben lo que te está sucediendo.
-Investiga y edúcate recurriendo a fuentes confiables. La falta de información o la información distorsionada, así como los mitos o estigmas alrededor de la diabetes sólo siembran más miedo. Siempre corrobora la información con especialistas o en sitios web de instancias reconocidas.
-Toma el control de tu diabetes. De nada sirve tener toda la información y los recursos necesarios si no los ponemos en práctica. La gestión de la diabetes será muy difícil si no podemos interpretar los resultados de glucosa y hacer los ajustes necesarios en la insulina, alimentación y ejercicio. Experimentar de una manera informada es la mejor manera de aprender a comprender nuestro cuerpo y trabajar en función de él. Asimismo, realiza un seguimiento de tus ojos, riñones, pies, dientes y perfil de lípidos al menos una vez al año.
-Ser objetiv@s. Las complicaciones son reales, pero son consecuencia de una diabetes no controlada por un periodo prolongado de tiempo. Toma conciencia sobre la calidad de tu control. Si la mayor parte del tiempo has estado cerca o dentro de tus rangos objetivo, ¡sigue haciéndolo así! Si en este momento no es así, ¡toma acción! Consulta con especialistas, revisa tu esquema de tratamiento, tus actividades diarias y tus hábitos, identifica patrones en el comportamiento de tu glucosa y trata de encontrar las razones detrás de tus niveles.
-Ignora los estigmas. La diabetes no es sinónimo de sentencia de muerte, de amputaciones o cualquier otro tipo de complicación. No es impedimento para nada. Las personas con diabetes podemos ser igual de sanas (o más), así como igual de capaces que alguien que no vive con diabetes. La diferencia es que nosotros tenemos que estar al pendiente de muchos detalles y coordinarlos para lograr ser el páncreas que ha dejado de secretar insulina en nuestro cuerpo.
-Si hay cuestiones que te resultan sumamente abrumadoras o difíciles de manejar, consulta con un psicólogo. Tu salud mental es parte del tratamiento para el manejo de tu diabetes como lo es la insulina.