
Hoy en día existe una amplia variedad de sustitutos de azúcar en el mercado. Algunos pueden provenir de fuentes naturales, como las plantas, mientras que otros son elaborados de manera sintética, que son los edulcorantes artificiales.
Las principales características que los hacen atractivos para los consumidores, es que son bajos en calorías y que el impacto que pueden tener en los niveles de glucosa es mínimo o nulo.
Actualmente existen 6 edulcorantes artificiales y 2 edulcorantes naturales aprobados por la Food Drug Administration (FDA).
| Edulcorante artificial | Nivel de dulzura (en relación al azúcar) | Cantidad segura de ingesta (mg/peso corporal) | Cantidad segura en sobres (persona de 60 kg) |
| Aspartame | 200 | 50 | 75 |
| Acesulfame K | 200 | 15 | 23 |
| Sacarina | 400 | 15 | 45 |
| Sucralosa | 600 | 5 | 23 |
| Advantame | 20,000 | 32.8 | 4,920 |
| Neotame | 10,000 | 0.3 | 23 |
| Educorantes Naturales | |||
| Stevia | 300 | 4 | 9 |
| Fruto del monje (Monk Fruit) | 175 | – | – |
A pesar de que la FDA los aprueba, existe mucha controversia en relación a su consumo y posibles efectos negativos en la salud.
Lamentablemente, por conflictos de interés, muchos de los estudios para indagar el efecto que tiene el consumo de edulcorantes artificiales en la salud han sido detenidos o rechazados por las mismas industrias productoras de edulcorantes, por lo que otras instancias han realizado investigaciones de manera independiente.
Estudios han encontrado que el consumo de aspartame, sucralosa y la sacarina inducen a la intolerancia a la glucosa debido a que alteran la microbiota intestinal (el conjunto de bacterias que viven en nuestro intestino y tienen importantes funciones como inmunidad, absorción de nutrientes, síntesis de vitaminas/minerales, producción de moléculas, señalización y sensibilidad a la insulina, regulación del estado de ánimo y comportamiento).
Una investigación realizada en Harvard, encontró que existía una relación entre el consumo de aspartame y riesgo de desarrollar cáncer. La ingesta de refrescos de dieta y la ingesta total de aspartame se asoció con el desarrollo de Linfoma no Hodgkin y mieoloma múltiple en hombres; y mayor riesgo de leucemia tanto en hombres como mujeres.
Otras investigaciones han investigado los efectos del consumo de aspartame en el cerebro.
Se ha encontrado que el aspartame puede modular los neurotransmisores cerebrales como la dopamina (memeoria, aprendizaje, motivación y recompensa ante estímulos placenteros) y serotonina (transmisión de mensajes entre células nerviosas, precursor de melatonina, regulador del ciclo de sueño-vigilia, sentimientos de bienestar y felicidad).
El consumo de aspartame se ha asociado con depresión, en especial en personas con historial de transtornos del estado de ánimo ya que parecen ser más sensibles a los efectos de este edulcorante. Los investigadores establecen en sus conclusiones que «se desaconseja su consumo en personas con desórdenes emocionales».
Un consumo excesivo de aspartame podría estar relacionado con el desarrollo de ciertos transtornos mentales, comprometer el aprendizaje y el funcionamiento emocional.
El hecho de estas consecuencias a la salud puedan aparecer por el consumo de los edulcorantes artificiales no significa que debamos regresar al consumo de fructosa, jarabe de agave o azúcar.
Si decides consumir sustitutos de azúcar, puedes optar por la stevia o el monk fruit, solo asegúrate de que no vengan mezclados con aspartame, sucralosa, sacarina u otro edulcorante artificial.
El eritritol se encuentra de manera natural en algunas frutas (peras, uvas, duraznos) y alimentos fermentados. Es un sustituto de azúcar que pertenece a los alcoholes de azúcar o «sugar alcohols», los cuales son un tipo de carbohidrato que no son absorbidos en el intestino y, por lo tanto, no afectan los niveles de glucosa.
A diferencia de los efectos adversos que producen los edulcorantes artificiales, el eritritol no daña la microbiota intestinal y se ha visto que puede tener efectos antioxidantes.
Es aconsejable que nuestro consumo de sustitutos de azúcar sea moderado y que gran parte de nuestra alimentación esté conformada por alimentos mínimamente procesados o que vienen sin etiquetas nutricionales (frutas, verduras, cereales enteros, legumbres, nueces). Antes de comprar un producto, recuerda siempre revisar la tabla de información nutricional y la lista de ingredientes.