Las distorsiones cognitivas son patrones de pensamiento incorrectos o distorsionados que todas las personas tenemos en mayor o menor grado.
En gran medida influyen nuestras respuestas a nivel mental, emocional y conductual para afrontar las circunstancias que se nos presentan.
En publicaciones anteriores, hemos hablado acerca de «Todo o nada«, «Sobregeneralización«, «Restar lo positivo» y Filtración negativa«.
Hoy toca el turno de la catastrofización. ¿Te ha pasado que no puedes dejar de imaginar los escenarios más horribles? Y no se diga de toda la ansiedad y angustia que este proceso te produce, drenándote de energía y perspectiva.
Catastrofizar es pensar que las cosas más abominables y terribles nos van a suceder, al tiempo que sentimos que no hay mucho que podamos hacer al respecto o que hagamos lo que hagamos, todo saldrá mal.
Las distorsiones cognitivas suceden en cualquier ámbito, pero en la siguiente tabla puedes ver cómo se puede escabullir en algunas situaciones del manejo de la diabetes.
| ÁREA | CATASTROFIZACIÓN | ZONA REALISTA/ MATIZADA |
| Niveles de glucosa, Tiempo en rango (TIR), A1c… | Frases como: -Mi glucosa se elevará sin control. -No podré corregir esta hipoglucemia. -Moriré durante una hipoglucemia. -Tendré complicaciones de la diabetes. -No podré salir de estas subidas y bajadas de glucosa. | Catastrofizar nos mete a una espiral de pensamiento-emcoción lleno de ansiedad que termina por paralizarnos al momento de tomar decisiones y actuar. Perdemos nuestro suelo y nos sentimos condenadxs a lo peor. Es verdad que hay cosas que disparan o disminuyen nuestra glucosa. Es verdad que las hipoglucemias deben de corregirse de inmediato para estar fuera de peligro. Es verdad que las complicaciones de la diabetes pueden aparecer y que podemos retrasarlas o evitarlas si cuidamos de nuestra diabetes. Todo lo anterior es verdad. Y viendo todo esto desde una perspectiva más realista, podremos notar que hay muchas cosas que podemos hacer para prever estas situaciones y tener planes de acción si llegan a presentarse. La comunicación con la familia y el equipo de salud son importantes para ello. La diabetes no tiene cura, pero hay muchas cosas que podemos aprender y hacer para manejarla. Es importante tener en mente que cada día iremos aprendiendo de todo: de las hiperglucemias, de las hipoglucemias sorpresivas, de los días de montaña rusa y de los días estresantes, etc. Todos son parte de vivir con diabetes. Recuerda que catastrofizar te genera estrés y ansiedad y esto, a su vez, promueve una hiperglucemia. Luego, ves que tienes hiperglucemia y te estresas más y así, sucesivamente. Catastrofizar te impide tranquilizarte y separarte del torbellino de emociones. Cuando te sientas atrapadox en este torbellino, respira y pregúntate qué tan probable o cierto es que suceda lo que más temes. Generalmente es muy poco probable que esas situaciones catastróficas sucedan y te darás cuenta de que casi siempre hay cosas que puedes hacer para preverlas. |
| Alimentación | Frases como: -Nunca podré ir a comer a restaurantes porque no hay opciones para mí. -Me da miedo comer una galleta «light» porque qué tal que me eleva demasiado mi glucosa y termino en el hospital. -Nunca comeré pizza/helado/ frutas/donas…Elevarán de inmediato mi A1c. -No puedo creer que comí un poco de más, estoy fuera de control. Voy a perder el control. | Catastrofizar con la comida nos lleva a establecer reglas muy rígidas, a evitar o eliminar por completo cierto tipos de alimentos (en especial los que se etiquetan como «malos») y a sentirnos ansiosos cuando no estamos comiendo en casa o lo que «deberíamos». Con base en lo anterior, simplemente concluimos que comer es un terreno lleno de ansiedad y limitaciones. Cuidar de nuestra alimentación es esencial. Planear una comida o cena en un restaurante, festejar un cumpleaños, comer un tamal en la posada, o una dona, etc… Está bien, es parte de vivir y disfrutar (y de paso aprender a manejar nuestra diabetes con ese tipo de alimentos y escenarios). Importan más nuestros hábitos diarios que, si son consistentes y orientados hacia nuestra salud, un gusto ocasional no nos hará perder el control o nuestro progreso. De igual manera, la educación diabetológica es esencial, junto con el apoyo de un(a) nutriólogo(a) o educador(a) en diabetes. El problema de sentirnos restringidxs y ansiosxs frente a la comida es que terminemos por «explotar» y sea más difícil establecer una relación saludable con la comida en donde exista un equilibrio entre cuidado y diversión. Recuerda que ningún alimento es bueno o malo y ningún alimento tiene el poder de hacerte «perder el control» si lo comes en alguna ocasión. Todos los alimentos tienen diferentes propiedades y nutrientes para tu salud física y bienestar. |
| Diversos escenarios | Frases como: -Nadie va a saber cómo ayudarme si tengo una hipoglucemia y me desmayo. -Qué tal que tengo una hipoglucemia mientras estoy solx y no llevo dulces? -Por mi diabetes no voy a poder viajar. -Mi diabetes no me dejará desarrollarme profesionalmente. -Seguramente todos se van a burlar cuando les diga que tengo diabetes. -Seguramente harán menos a mi hijx en la escuela. -No debí venir a la fiesta, pero si no venía mi amigx me iba dejar de hablar. | Es comprensible temer que una hipoglucemia grave se presente mientras estamos lejos de casa o de quienes saben que vivimos con diabetes y saben qué hacer, pero ciertamente podemos revisar nuestra glucosa antes de salir, cargar con nuestro glucómetro, carbohidratos de rápida absorción, una tarjeta de alerta, estar pendientes de cualquier síntoma e instruir a las personas que nos rodean en caso de una emergencia. Cuando planeamos, prevemos y tomamos todas las precauciones necesarias, podemos ir a cualquier parte y hacer de todo: correr maratones, dar conferencias, ir a una fiesta o pijamada, realizar una defensa de tesis, etc. Obviamente en el transcurso de lo que hagamos, puede ser que encontremos algo fuera de lo usual o inesperado. La buena noticia es que es mismo será información valiosísima para manejar tu diabetes lejos de casa y frente a diversos escenarios. Compartir que vivimos o no con diabetes es una decisión sumamente personal. Si decides hacerlo, te puedo asegurar que las personas que realmente te quieren, no se burlarán o te harán menos sino que verán la manera de apoyarte. Es importante que puedas establecer límites y comunicar tus necesidades. Quizá puedes pedirle a tu amigx que te apoye o recuerde de algo, pedirle a alguien que cambie o deje de hacer algo. Puede ser difícil al inicio, pero es una habilidad esencial dentro de nuestras interacciones sociales. |
| Evaluación de sí mismx, de la diabetes y de otros | Frases como: -Mis amigos se van a enojar conmigo por lo que tengo que hacer para cuidar de mi diabetes. -Por mi diabetes nunca voy a conseguir una pareja. -Ahora que me diagnosticaron diabetes, la vida será miserable, el tratamiento será muy complicado y terminarán por amputarme un pie, igual que mi vecino. -Siempre fallo en todos los aspectos del manejo de mi diabetes. | La diabetes requiere llevar a cabo cuidados dentro de una estructura o rutina. Es algo que no podemos modificar en gran medida. La mayoría de las personas pueden comprenderlo cuando les explicamos la importancia que ello tiene para nosotros. Vale la pena conservar y procurar a las personas que les importa nuestro bienestar. Vivir con diabetes no es ni debe ser impedimento para conseguir amigos y/o pareja. Quien te quiere, te quiere con o sin diabetes. Vivir con diabetes es demandante y desafiante. Puede provocar mucha ansiedad o angustia en ciertos momentos. Sin embargo, con la educación en diabetes, el apoyo familiar y la atención por un equipo de salud, todxs podemos salir adelante y vivir una vida plena, con sus altas y bajas como cualquier otra. El manejo de la diabetes no es una competencia. Tampoco es una cuestión de «éxito» o «fracaso» o de todo el tiempo lograr resultados de glucosa estables y dentro de rango. Hay errores que nos ayudan a aprender; procesos que serán difíciles de asimilar y gestionar, al igual que procesos de gran sanación, satisfacción y empoderamiento. |
La catastrofización nos hace imaginar los peores escenarios, al mismo tiempo que la ansiedad nos inunda y arrastra a un laberinto sin salida.
El primer paso es poder reconocer que estamos cayendo en sus garras, seguido de replantearnos la situación desde un lugar más realista; preguntándonos qué tan probable es que nos suceda el peor de los escenarios que estamos imaginando. Generalmente es muy poco probable que esas situaciones catastróficas sucedan.
