El impacto de nuestras creencias y sentimientos en el manejo de la diabetes.

Photo by Disha Sheta on Pexels.com

Vivir con diabetes no es sencillo. Requiere de nuestra atención en casi todo momento. Debemos tomar decisiones en base a los números que vemos reflejados en el glucómetro o lector de nuestro sensor. Requiere descifrar el porqué de la variabilidad en nuestro nivel de glucosa si hemos hecho exactamente lo que siempre hacemos. Requiere planear y prever cuando salimos de casa; requiere hacer las modificaciones necesarias hasta encontrar las cosas que nos funcionan y sucesivamente…¡Es una labor sin fin!

Por ello, las creencias y la mentalidad que adoptamos frente a la diabetes impactará en gran medida la manera en que nos sentiremos frente a los retos diarios que nos arroja el manejo de esta condición.

Estas creencias provienen de lo que nos han enseñado, nos han dicho, de lo que hemos leído o escuchado, de lo que hemos visto que otros hacen y/o de nuestras propias experiencias.

Cada uno de nosotros creamos nuestros sentimientos a partir de todas esas creencias. Si creemos que la diabetes es «lo más terrible que nos pudo suceder», seguramente nos sentiremos devastado@s, deprimid@s y sin motivación alguna para hacer lo que necesitamos para manejar nuestra diabetes.

De igual manera, si creemos que a pesar de que la diabetes es desafiante y a veces un poco agobiante, pero que somos capaces de aprender y desarrollar habilidades para el cuidado de nuestra diabetes, seguramente nos sentiremos más motivad@s para buscar soluciones y llevar a la acción las decisiones que tomamos para nuestro cuidado.

Lo anterior no quiere decir que nos liberaremos de sentir enojo, tristeza, miedo o frustración, pues son naturales en tod@s nosotr@s. Pero las creencias y mentalidad que tenemos puede ser el punto de diferencia en cómo responderemos y enfrentaremos las dificultades.

Recuerda que nuestros creencias alimentan nuestros sentimientos y viceversa. Y aquello que estemos prensando o sintiendo se traducirá en comportamientos para el manejo de la diabetes.

Nadie ni nada nos podrá ayudar si nosotr@s no decidimos cambiar para ayudarnos. Es una decisión que podemos hacer siempre. Elegir entre ponernos en un lugar de víctima o elegir hacer cambios que nos ayuden a salir adelante.

Siempre podemos elegir que nuestro propósito sea estar san@s; en adquirir mayor conocimiento y confianza frente al manejo de nuestra diabetes; en ir siendo más responsables e independientes; en vigilar nuestra mentalidad para no añadir más malestar al malestar; en mantener un equilibrio entre cuidado y disfrute.

Escuchar nuestro diálogo interno nos permite darnos cuenta de nuestras creencias y sentimientos.

Analiza:

  • ¿Qué es lo que te estás diciendo a ti mism@ y cómo te hacen sentir?
  • ¿Qué otras cosas podrías decirte?
  • ¿Qué es lo más importante para ti hoy?
  • ¿Qué puedes hacer hoy para lograrlo?

La diabetes no cambiará ni se irá, pero nosotr@s sí podemos cambiar y transformarnos. Es un proceso constante y con altibajos. Una mentalidad que trate de ver lo positivo en los retos nos ayudará a tener una base sólida para creer en nosotr@as mism@s, sentirnos alentad@s y actuar acorde a ello.

Lo anterior nos permite pasar de: «¿Por qué me está sucediendo esto?» a «Esto me está sucediendo. Esto está en mi realidad. ¿Qué es lo que puedo hacer o intentar ahora? ¿Qué me está enseñando esto?».

Finalmente, antes de tomar una decisión o resolver un problema, es importante evaluar si nuestras creencias y sentimientos nos están ayudando a ello. Asimismo, es importante que, en lugar de atorarnos mental y emocionalmente en lo que salió «mal» o no salió como esperábamos, nos enfoquemos en las posibles soluciones o alternativas, de tal manera que nuestra mentalidad esté enfocada en la solución de problemas, es decir, en aquello que podemos hacer.

Deja un comentario