
Existen innumerables productos de todo tipo que proclaman maravillas para la salud y el tratamiento de algunas condiciones. Todos los días escucho o veo personas anunciando que «X» bebida/ té/ pastilla/etc. te ayuda a tal o cual cosa. También muchas veces lo acompañan con «estudios» y/o «testimonios» de personas a fin de convencer que el producto «X» anunciado es una «maravilla» y que lo necesitas.
La realidad es que detrás de esos productos hay un gran interés económico (y en ocasiones político) . Tanto las compañías como las instancias gubernamentales o de salud manipulan o maquillan lo que la ciencia dice respecto al impacto que diversos ingredientes o productos tienen en nuestra salud.
Desafortunadamente, muchas personas creen que el producto anunciado mejorará su salud, en especial cuando ven que el producto es recomendado por profesionales de la salud, miembros de alguna organización o hasta personas desconocidas que siguen en redes sociales.
La mayoría de las veces, todas estas personas reciben algún tipo de recompensa (económica o en especie) y raramente les interesa investigar el sustento y patrocinio del producto que recomiendan.
Frente esta la marea de productos, marketing y personas en las redes sociales, tenemos un arma que nos ayuda a protegernos: el pensamiento crítico.
¿Qué elementos analizar cuando nos encontremos frente a estos tipos de productos?
- Si «x» producto dice que está respaldado por estudios – Revisa si ese estudio se realizó en humanos o animales y si se trata de la fracción de un alimento vs. un alimento entero.
- Si el estudio concluye que el producto «x» es «bueno» – ¿en base a qué?, ¿por qué?
- Si el estudio afirma que un tal ingrediente es mejor o peor – ¿en comparación con qué? ¿bajo qué contexto?
- Si el estudio recibió fondos de algo o alguien con interés en los resultados. Generalmente se ignoran o tergiversan resultados negativos y sólo se hablan de aquellos que convienen que ayudan a vender el producto.
- Si el estudio está diseñado o comisionado por alguna industria alimenticia, farmacéutica o corporación privada. Cuando existen intereses económicos de por medio, lo que les importa es vender, no tu salud.
Si te detienes a analizar, realmente no existe algún producto, pastilla, bebida o polvo que sustituya un estilo de vida saludable que incluya una alimentación, basada en verduras, frutas, granos enteros, semillas, legumbres y nueces; realizar actividad física, mantenerse hidratado y dormir lo suficiente.
Siempre que te encuentres frente a un nuevo producto que prometa resultados maravillosos para tu salud, duda, investiga y no sigas a nadie a ciegas.