La Diabetes, sin importar si es en la infancia, adolescencia o adultez, impacta y transforma tanto la vida de la persona diagnosticada como la de su familia.
Es totalmente comprensible que como mamá, papá, herman@, espos@ o hij@ que acompañan a alguien que vive con Diabetes quieran que su ser querido esté saludable. Por ello, cada uno buscará la manera de apoyar. La poca adherencia al tratamiento suele provocar conflicto familiar. En ocasiones, alguno de los miembros puede responder de manera hipervigilante, controlador@, intrusiv@, exigente o restrictiv@. Comentarios como “No puedes comer eso” o “Mejor tu quédate aquí, no te vaya a pasar algo”; al igual que conductas como esconder galletas, dulces así como negar actividades, etc. que lejos de apoyar a la persona con Diabetes, alimentan sentimientos de impotencia, propiciando conductas de negatividad o rebeldía.
¿Qué hacer? Cada persona y familia son diferentes. Sin embargo hay cuestiones que pueden considerarse:
1. Ver a la persona en su totalidad. La persona que vive con Diabetes no es solamente su Diabetes, es decir, la persona puede estar atravesando por diversas cuestiones respecto a su etapa de desarrollo que, aunadas a la Diabetes, pueden resultar en comportamientos de enojo, depresión, rebeldía o falta de apego. El apoyo familiar asertivo es fundamental. La atención psicológica tanto para la persona con Diabetes como su familia, resulta pertinente. Asimismo, involucrarse con personas que también viven con Diabetes, puede ser un recurso de acompañamiento y empoderamiento.
2. La Diabetes requiere que tod@s nos eduquemos para comprender cada una de las partes del tratamiento. Tomar el control de la Diabetes significa aplicar el conocimiento y tomar decisiones informadas con base a la interpretación de los resultados de glucosa. Este proceso nos permite ir estructurando estrategias personalizadas en cuanto alimentación, ejercicio, insulina o medicamentos frente a los diferentes escenarios de la vida.
3. Lo anterior nos aleja de sentir que “no podemos comer” o “no podemos” hacer tal o cual cosa. Resulta un panorama completamente distinto el saber qué y cómo puedo hacer para comer pastel de chocolate, pizza, helado o correr un maratón, etc., sin que esto implique dejar a la deriva el control de mi glucosa o que el miedo sea un limitante. Así que la próxima vez que digas y sientas que ”no puedes” o que tu ser querido con Diabetes “no puede”, realmente piensa: “cómo sí puedo?”; “¿cómo sí podemos?”. Para poder apoyar a alguien con Diabetes, hay que dejar fuera el “no puede” o “no debe” y en su lugar digamos “vamos a investigar juntos”, “vamos a platicarlo con el/la nutriólog@/ endocrinólog@/educador@ en diabetes” , “vamos a educarnos y juntos aplicar lo aprendido”, ”Estoy aquí para apoyarte, dime cómo puedo apoyarte”. De tal manera que abandonemos el NO puedo al SI puedo, como todos los demás, solo que con sus cuidados necesarios. Recuerda, el miedo y la ignorancia son los limitantes reales, no la Diabetes.
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